domingo, 27 de mayo de 2012

Capitulo 3 Explorando


Capitulo 3 Explorando.

Una vez fuera de la habitación, Kazuma se fijó que la chica estaba recostada en la pared desmayada. En su rostro se podía observar unas lágrimas secas. Esa escena que había presenciado habría hecho entrar en pánico a cualquiera, pero ella supo mantener la cordura. Kazuma decidió dejarla descansar un poco.
Pasada una hora.

Se podía escuchar unos golpes contra la puerta de la habitación que habían abandonado recién.

-Seguramente el chico ya sea uno más de esos monstruos- dijo mientras miraba la llave que tenía en su mano.

La llave tenia dibujado el número uno en Romano.

Mientras la chica estaba descansando Kazuma exploró el pasillo en el que estaban, en el cual habían tres puertas; enfrente suya estaba la puerta de la habitación que habían abandonado al chico, a su izquierda había una nueva puerta, esta tenia pintado un dos en sangre, y a su derecha, estaba la puerta donde se cruzó con el individuo que le mordió. Al poco rato la chica despertó.

-¿Te encuentras mejor?- preguntó Kazuma mientras cruzaba los brazos.
-S-si, aunque estoy un poco impactada por lo ocurrido- contestó con voz temblorosa.

Kazuma se quedó pensativo mirándola, mientras esta tenía su mirada perdida en el suelo.

-Por cierto, ¿Cuál es tu nombre?

Se quedó callada un instante.

- N-no lo sé…
-No te preocupes, puede que más adelante lo recuerdes. Yo cuando he despertado tampoco lo recordaba, pero poco a poco, comienzo a recordar cosas. Mi nombre es Kazuma.

La chica no respondió.

-Creo que deberíamos intentar buscar la salida.

La chica cuando intentaba levantare, se llevo una de sus manos a la cabeza y volvió a sentarse.

-¿Qué te ocurre?- preguntó Kazuma sorprendido.
- He tenido una pequeña visión… En ella había un hombre, el cual no le podía ver bien, me llamaba por el nombre de Naomi.

Kazuma se quedó estupefacto. Sus sospechas en que podría ser su hermana habían aumentado. Eso implicaba el tener que protegerla, y en el lugar que estaban, cuidarse uno mismo ya era complicado.

-Naomi, ¿puedes levantarte?
- S-si, perdona, ya me levanto.
-Bueno, tenía pensado primero ir a la habitación donde despertaste para inspeccionarla y mirar si dejasteis algo de utilidad allí.

Decidieron dirigirse hacia la habitación donde despertó Naomi.

Se quedaron frente a la puerta donde estaba el individuo que mordió a Kazuma y presuntamente al chico que dejaron atrás. La chica estaba temblorosa con la mirada perdida, agarrando por la espalda y levemente la camiseta de Kazuma.

-Tengo mucho miedo- mencionó con tono débil Naomi.
-Saldremos de aquí, no te preocupes-expresó Kazuma convencido.

En otro lado. Dos hombres estaban en una sala oscura con multitud de monitores.

-¿Qué le está pareciendo el espectáculo señor Mcdowell?
-Todo está saliendo como esperaba.

Y ambos comenzaron a reírse a carcajadas.

Kazuma estaba preparado para abrir la puerta, teniendo la pistola sujeta entre el cinturón y el pantalón, agarrando el pomo de la puerta con su mano izquierda, mientras sujetaba la katana con la derecha.

-Naomi, ahora más que nunca hay que estar atentos, ponte detrás de mí y cuando pelee, aléjate.

Naomi asintió con la cabeza con mirada seria.

-Contaré hasta tres y entraremos.

Kazuma contó hasta tres. Seguido abrió la puerta rápidamente y dio un veloz vistazo tanto a derecha como izquierda, para localizar al individuo infectado. Le localizó, estaba cerca de la puerta donde encontró la katana. Estaba de cara a la puerta aquella sin moverse, dando la espalda a Kauzma, parecía que no les había escuchado, estaba emitiendo unos leves gruñidos.

-No te muevas – susurró Kazuma.

Agarró la katana con ambas manos, llevándose esta a la altura de la cintura, con su filo apuntando detrás de él, se encorvó y fue acercándose lenta y sigilosamente. Comenzó a sudar por cada paso que se acercaba a él, su pulso se iba acelerando. Cuando estaba a una distancia prudente, en la que podía acertarle, se levantó y alzó la espada, seguido la descendió apuntando a su cuello.

-¡MUERE! – Gritó.

El sablazo comenzó por el cuello, pero cuando estaba a punto de cercenarle la cabeza, esta se partió. La katana se partió en dos pedazos. Kazuma de la inercia cayó al suelo, mientras el individuo estaba en pie con la cabeza colgando y media espada clavada. A los pocos segundos se desplomó sin moverse. Kazuma se reincorporó y miró la espada rota que tenia. Al parecer estaba en sus últimas, debía estar un poco roma, porque costaba cortar con ella. Dejó caer la empuñadura de la espada rota y se dirigió a Naomi.

-Continuemos Naomi.
- S-si –contestó Naomi con tono débil.

Continuaron por el pasillo que hacia forma de ele. Al llegar a la curva vieron que había una puerta. Kazuma miró a Naomi.

-Tras esta puerta no hay ningún bicho raro como el de antes ¿verdad?- preguntó Kazuma.
- No, el que nos atacó es el mismo que has abatido antes.
-Bien, pues no hay ningún peligro en cruzar esta puerta.

Kazuma agarró el pomo y abrió la puerta. Estaban en una sala muy bien decorada e iluminada, con varios muebles y una larga alfombra. En esta sala habían dos nuevas puertas. A su izquierda había una puerta con un uno pintado en sangre en romano.

-Otra puerta que necesita la llave que conseguimos- dijo sorprendido Kazuma.
-Yo y el chico, venimos de la puerta de enfrente, esa de allí.

Frente a ellos había una puerta normal y corriente. Se dirigieron a ella. La chica se adelantó y abrió la puerta. Seguido entraron en la habitación, la cual no era muy grande. Era bastante parecida a la habitación donde despertó Kazuma. Unos muebles con libros, una cama, una mesita de noche y junto a la puerta había lo que parecía un puzle con tres piezas encajadas.

-Así que este es el puzle que habéis tenido que hacer para poder salir.
-Sí, las piezas estaban escondidas dentro de algunos libros de las estanterías.
-Bien, cojamos las jeringuillas y si hay algo de utilidad no lo llevaremos.

Naomi se puso a buscar entre los libros no fuese que hubiera algo mas escondido, mientras Kazuma recogió las jeringuillas sobre la mesa. Se quedó paralizado un instante junto a la mesita, mirando el cajón.

-¿Podría ser que haya un arma como en mi habitación?- pensó Kazuma.

Agarró el mango del cajón y lo abrió. Dentro había una nota.

"La llave numero 1 se oculta en el cuerpo de un humano"

-A buenas horas encuentro esto- pensó Kazuma.

Dejo el papel otra vez dentro del cajón y lo cerró.  Se agachó y miro bajo la cama.

-Me parece que hay algo bajo la cama- dijo Kazuma

Naomi se acercó a él.

-¿Qué es?

Kazuma dejo las jeringuillas que tenía en la mano en la mesa y sacó el mechero para alumbrar bajo la cama, que apenas se podía ver.

-Una mochila.

Alargó el brazo y la cogió.

-¿Qué hay dentro? –preguntó curiosa Naomi.
-Kazuma se sentó en la cama y abrió la mochila.
- A ver… Hay una pequeña cuerda, diría que de medio metro, un estuche con lápices y una pequeña caja… no puede ser, son balas- expresó sorprendido Kazuma.

Kazuma agarró la caja y contó las pocas balas que habían.

-Aquí hay siete balas.
- ¿Porque habría escondido todo eso bajo la cama? –preguntó Naomi.
-Creo que la noche va a ser larga- expresó serio Kazuma.

Cogió la pistola de su cintura y la cargó con las siete balas que habían encontrado. Cogió las dos jeringuillas, estas cabían perfectamente en la pequeña caja, así que las metió allí y las guardo dentro de la mochila.

-Creo que aquí no encontraremos nada mas de utilidad, busquemos otro camino que nos lleve a la salida- dijo Kazuma.

Naomi asintió con la cabeza, y salieron de la habitación. Otra vez estaban en la sala, que estaba tan bien decorada. Kazuma se quedó mirando la puerta con el número uno pintado en sangre. Metió la mano en su bolsillo y agarró la llave. Se quedó mirándola unos instantes.

-Tenemos dos opciones para seguir, esta puerta o la que esta mas adelante, ¿Cuál prefieres Naomi?
- N-no se- dijo un poco, apurada Naomi.
-Entonces comencemos por esta, ya que estamos aquí.

Asintió con la cabeza nuevamente Naomi mientras tragaba un poco de saliva, por los nervios.

-No está bien pero, necesito que lleves la mochila Naomi, por si hay que combatir, seria molesto para defenderme a mí como a ti.
-No hay ningún problema, yo la llevaré- expreso con una sonrisa un poco temblorosa.
- Ponte en todo momento detrás de mí y no pasara nada.

Naomi se puso tras él y le agarró débilmente la camiseta con su mano derecha temblorosa.

- No te preocupes, saldremos de aquí, tarde o temprano- dijo Kazuma, intentando animarla.

Esas palabras que dijo no se las creía ni él, la pesadilla, parece que no había hecho más que comenzar.
Metió la llave en la cerradura de la puerta. Comenzó a dar vueltas a la llave, y se podía escuchar el ruido de la cerradura moverse, hasta que finalmente concluyo con un pequeño click.

-Bueno, ahora hay que estar más alertas que nunca, entramos en zona hostil.

Kazuma agarró el pomo y abrió la puerta. Empujo la puerta sin entra en la habitación.

-Pero ¿Qué coño?


¿Que les deparará a Kazuma y Naomi?


Capitulo 4 El acertijo.

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