martes, 17 de abril de 2012

Capitulo 2 Jugada


Capitulo 2 Jugada.

El chico estaba aterrado, no sabía qué hacer. Se miró la mano que sujetaba la pistola, estaba empezando a dejar de estar cuerdo. Sus pensamientos tan solo le llevaban al suicidio. Su mirada en momentos se le nublaba, notaba que poco a poco estaba más agotado. Subió la mano con la pistola apuntándose en la sien.

-Como no pude comprenderlo antes, debí haberme suicidado en la otra habitación y así haber evitado este sufrimiento- mencionó delirantemente.

De pronto le vinieron unas imágenes en su mente. Unos recuerdos, donde aparecían dos hombres con trajes negros y gafas oscuras que decían:

-“Cumple bien con tu próximo trabajo Kazuma, no habrá una segunda oportunidad”

Tras recordar esto, su mente dejó de tener pensamientos negativos, y comenzó a atar cabos y razonar.

- No entiendo mucho que es lo que ha ocurrido, al parecer me llamo Kazuma, y tengo un trabajo que acabar ¿será por eso que estoy aquí? – dijo confuso.

Tuvo un fuerte dolor de pecho, se arrodillo tosiendo varias veces sangre, comenzaba a costarle respirar.

- Todavía no es hora de morir, sé que puedo salir de aquí con vida. Primero de todo debo recoger mi antídoto de aquella habitación- mencionó mientras se levantaba y se limpiaba la sangre de la boca con la mano.

Cuando estuvo en pie, se quedó mirando la espada que había frente a él.

-No creo que se lo mejor gastar mi única bala con el individuo que esta fuera. No se manejar esa espada pero creo que podría asestarle un golpe mortal- expresó Kazuma, mientras se guardaba la pistola en el bolsillo.

Se acercó, y agarró la vaina con su mano izquierda, con la otra mano cogió la empuñadura de la katana, sacándola de la vaina.  Se quedó unos segundos admirando el filo de esta, pues parecía nueva. Se acercó a la puerta, y la abrió. El individuo estaba de espaldas a él, parece que no se había percatado de que se había abierto la puerta.

- Es hora de acabar con él – dijo con tono serio.

Dejo la vaina en el suelo, y agarró la empuñadura con ambas manos, levantó los brazos colocándose la espada a la altura de los hombros y fue corriendo a por él.  Cargó con fuerza a toda velocidad, de pronto vio como el individuo se giraba lentamente, parece que se percató de su presencia, aun así continuo la carrera. Justo cuando se giró del todo, Kazuma le asesto una estocada en el abdomen, clavándose toda la katana. El individuo no mostró indicios de dolor seguido intentó agarrarle. Kazuma intento sacar la espada, pero estaba bien clavada en la carne, le lanzó una fuerte patada, mientras agarraba la espada, con ello consiguió sacar la espada y tumbarlo en el suelo.

-¡JODER, NO SE MUERE! – expresó desesperado y asustado.

El sujeto comenzó a levantarse nuevamente.

-No tengo tiempo que perder, o moriré por esta maldita infección.

Kazuma antes de que se pusiera en pie fue corriendo a la puerta que abrió, donde detrás aun yacía el cuerpo de la chica. Cruzó la puerta y la cerró rápidamente. Empezó a jadear un poco, y seguido se comenzó a escuchar gruñidos y golpes en la puerta.

-No me encuentro nada bien….de-debo, coger el antídoto.

Fue corriendo por el pasillo hasta llegar a la puerta que había a la derecha, donde despertó. Entró y fue corriendo a la mesa, soltó la espada en el suelo y agarró la jeringuilla que había. Se quedó mirándola por unos instantes.

-Debo clavármela en el corazón o moriré- dijo nervioso y temeroso.

Estiró el brazo con la jeringuilla, y poco a poco fue acercándosela al pecho, a la altura del corazón. Unos segundos después se la inyectó, notando como entraba el líquido trasparente en su organismo. Pronto empezó a notar efectos en su cuerpo. No eran para nada agradables, le entraban pinchazos, se arrodillo agarrándose a la cama, se subió a esta y comenzó a retorcerse de dolor. Al poco rato quedó tendido en la cama inmóvil e inconsciente.

Comenzó a escuchar unos llantos, los cuales despertaron a Kazuma, pues de repente había un chico y una chica en su habitación. Ella estaba llorando y él estaba sangrando por su brazo izquierdo. Kazuma se sentó en el borde de la cama, se notaba cansado, todavía no estaba recuperado del todo, y se quedó mirándoles.

-¿Qué es lo que os ha ocurrido? -  preguntó Kazuma.

- Es algo extraño, no sé si nos creerías- dijo el chico.

Kazuma viendo la herida que tenia aquel chico, dedujo que habría contraído el virus como le pasó anteriormente a él, así que si no toma pronto el antídoto morirá.  Fue cuando recordó lo que leyó en la última nota que encontró;

“Cada uno de los jugadores comienza con una jeringuilla que contiene el antídoto del virus. En caso de entrar en contacto con el virus clavarse inmediatamente el antídoto lo más cercano al corazón.”

Entonces fue cuando pensó, que si moría, podría conseguir un nuevo antídoto, pero no tenía claro una cosa ¿qué debía hacer con la chica? Le daba muchas vueltas a eso, y de pronto le vinieron unas imágenes a la mente.

-Hermanito ¿hoy volverás pronto del trabajo?
-Claro que si Naomi, voy a terminar un trabajo y luego vendré a darte tu regalo de cumpleaños.

Se llevó una mano a la cabeza tras ver esta visión.

- No puede ser, esta chica se parece muchísimo a mi hermana pequeña ¿Y si es mi hermana? No, si lo fuera me habría reconocido, pero espera, y si ella también perdió la memoria. No puedo arriesgarme, deberé de protegerla hasta que pueda recordar mas- pensaba Kazuma.

-¿Estás bien? –le preguntó la chica a Kazuma.

-Sí, estoy bien, cuéntame que ocurrió, no creo que me sorprenda mucho.
- Bueno veras, lo que ha ocurrido a sido que hemos despertado en la misma habitación esta chica y yo. 

Hemos tenido que resolver un pequeño puzle para poder salir de allí, y en uno de los pasillos por los que estábamos, había un hombre, el cual me agarró del brazo y me mordió, conseguí separarme de él y huimos corriendo hasta acabar en esta habitación.

-En nuestra habitación había dos jeringuillas igualitas a la que hay en tu cama, lo que tenía un líquido transparente, y esa parece que fue usada- comentó la chica.
-No sé quien la habrá usado, estaba aquí cuando desperté.
-Por donde vinisteis, ¿había algún otro camino alternativo? ¿Dejasteis alguna puerta sin abrir?-preguntó Kazuma.

Ambos se quedaron pensativos.

-Ahora que recuerdo, nada más salir había una sala con una puerta con un uno pintado en sangre- mencionó la chica mientras se apartaba el flequillo.

Kazuma se quedó pensativo.

-Debe ser la misma puerta que vi anteriormente, tiene que haber una llave escondida en esta habitación o de la que vienen ellos. Si no será imposible avanzar, y con la ganzúa me sería casi imposible abrir esas cerraduras- pensaba Kazuma.

La chica estaba mirando por los armarios donde habían libros, y el chico se acerco a chequear el cuerpo sin vida que había junto a la puerta.

-No te molestes, este individuo la debió palmar hace tiempo- dijo Kazuma, y agregó- De la habitación que estuvisteis ¿encontrasteis algo de utilidad?

La chica se giró y se llevo su mano a su bolsillo de la minifalda, de este sacó un mechero.

-Tan solo encontramos esto que sirviera y funcionase.

El hombre al terminar de ver que aquel cuerpo estaba sin vida se giró se puso en pie. En ese instante escuchó un murmullo suave detrás de él.

-¿Qué ha sido eso?

El hombre junto a la puerta se puso a vomitar. De entre el líquido parecía que había algo solido de pequeño tamaño y con forma alargada.

-Está vivo, tenemos que ayudarle- dijo el chico.

Este se agacho para ayudarlo a ponerse en pie.

- ¡Atrás! ¡Es peligroso!- gritó Kazuma.

En ese instante el hombre recostado se abalanzó sobre el chico, asestándole un mordisco en el hombro izquierdo.

-¡AYUDADME! –Gritaba de dolor el chico mientras intentaba separarse.

Kazuma se levantó de la cama y empuño la espada, miró a la chica, la cual estaba aterrorizada y entre lágrimas. Se acercó a ella y le agarró de la mano.

- Vámonos es demasiado tarde para ayudarle- le dijo Kazuma.
-N-no- dijo sollozando la chica.

Kazuma le tiró del brazo en dirección a la puerta, para abandonar la habitación, mientras esta no dejaba de llorar aterrada. El individuo no paraba de devorar al chico que yacía tumbado en el suelo, con apenas fuerzas para resistirse.

En el momento que se cruzaron con este Kazuma se fijo que entre el vomito había algo parecido a una llave. Sacó a la chica de la habitación dejándola recostada en la pared y entro de nuevo a la habitación. Entro el tiempo justo para coger, ese objeto. Se acercó al vomito, estiro la mano para cogerlo, este estaba impregnado del ese liquido viscoso. Se lo acerco, y era lo que pensaba, una llave.
Se levantó mirando al chico que tenía el brazo estirado apuntando a Kazuma, pidiéndole ayuda.

-Lo siento chico, pero necesito tu antídoto, por si soy infectado más adelante.

Sacudió un poco la llave y se la guardo en el bolsillo.

-Adiós amigo- dijo Kazuma mientras abandonaba la habitación cerrando la puerta.



Kazuma abandona al chico en la habitación a su suerte. Ahora con una nueva llave en su poder ¿llevara a la salida, o le depararan mas peligros?

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