sábado, 24 de marzo de 2012

Capitulo 1 Amnesia


Capítulo 1 Amnesia

Una noche de tormenta, en una habitación donde mayormente predominaba la oscuridad, yacía dormido un joven en una cama, hasta que un gran relámpago lo despertó. Él abrió los ojos.    
     
-Qué dolor de cabeza- mencionó mientras se levantaba de la cama.

Estaba en una habitación con apenas luz, cerca de la cama había una mesita con una jeringuilla con un líquido transparente, una vela, una botella de agua de 250 centilitros y una nota. El chico se levantó y se acercó a leer la nota. En esta ponía escrito en sangre “El juego a comenzado”.

-¿Pero qué coño?- dijo exaltado.

Examinando un poco más la habitación; a la derecha de esta, habían un par de armarios con libros desgastados, en el lado izquierdo estaba la cama con la mesita, detrás de este había una ventana que estaba tapiada, y al frente había una puerta.

-¿Dónde estoy? ¿Y qué es lo que hago en esta habitación? No recuerdo nada, ni siquiera quien soy-  pensó extrañado.

 Dejó la nota en la mesa, y decidió salir de esa habitación. A medida que se acercaba a la puerta podía ver el contorno de algo que estaba cerca de de esta. Se puso alerta y se fue acercando poco a poco. Parecía que tenia forma humana y estaba sentada recostada en la pared.

-¡Ey! Esto no tiene gracia, levántate y dime quien eres.

Se quedó quieto esperando una respuesta, pero parecía en vano. Esa persona sentada, parece que no tenía intención de hablar ni de moverse. La zona donde estaba ese individuo era más oscura y no se le podía ver el rostro, así que el chico decidió acercarse para verle bien la cara.

-No intentes nada raro- mencionó con voz temblorosa.

Se fue acercando hasta llegar al punto de poder verle la cara. Vio perfectamente que era el cadáver de un hombre, con bastantes heridas. Dio un grito del susto, y cayó al suelo sentado.

-Esto no tiene ninguna gracia- expresó asustado.

Se acercó a examinar el cuerpo, para ver qué tipo de heridas tenía el hombre. Se volvió a acercar lentamente, vio que tenia la camiseta desgarrada,  varios arañazos por los brazos, las manos ensangrentadas, y lo que parecía unos mordiscos a la altura del cuello. No parecían unos mordiscos cualesquiera, pues faltaban trozos del pescuezo. Al estar viendo esa situación tan desagradable, le comenzaron a entrar arcadas.

-No parece que esto sea una broma, ha este hombre lo han asesinado.

Se dio cuenta que en la pared donde estaba el hombre había un mensaje escrito en sangre.

-No veo bien que pone.

Se acordó de la vela que había en la mesita de la cama. Fue a cogerla. Con ella se dirigió a donde había el mensaje escrito en la pared. La sangre estaba un poco corrida y costaba leer el mensaje.

-Veamos qué es lo que pone aquí. “N-no salgas de la habitación,  recuerda coger lo del cajón” ¿Qué querrá decir con esto?

El chico dio un vistazo en busca del cajón, rápidamente se dio cuenta que la mesita tenía un cajón. Fue hacia la mesita. Cuando estaba frente a esta, su corazón empezó a palpitar deprisa, por los nervios.
-Me pregunto si debería abrir el cajón.

Estaba un poco asustado, por lo que había visto, y las notas que había leído. Cerró los ojos, tomó un poco de aire, y decidió abrir el cajón. Puso la mano en el mango y empezó a tirar de él. Fue abriéndolo poco a poco, sin quitar la mirada de lo que podría haber dentro. Cuando lo abrió del todo, para su sorpresa, había una pistola.

- Ya entiendo, el mensaje de la pared lo que quería decirme, es que cogiera el arma con la que defenderme del asesino- dijo convencido.

Chequeó la pistola, pero para su sorpresa, el cartucho estaba vacío, tan solo había una bala, la de la recamara.

-¿Cómo se supone que debo defenderme con tan solo una bala? No entiendo nada. Por si acaso  me la llevaré.

El chico con pistola en mano, fue hacia la puerta, para así salir de esta habitación tan extraña. Agarró el pomo de la puerta y lo giró, pero esta no se abría. Empujo y tiro, de cada vez con más fuerza, pero la puerta no cedía.

-Estoy encerrado, quizás deba buscar la llave para abrir la puerta.

Se giró y dio un vistazo para ver por dónde empezar a buscar. Decidió empezar a buscar por los armarios que estaban repletos de libros antiguos, llenos de polvo. Empezó a quitar libros, dejándolos en el suelo. Tras unos minutos buscando sin encontrar nada, se puso a mirar dentro de estos, a ver si podría haber alguna pista en ellos.

- Esto es una pérdida de tiempo, aquí no hay nada- dijo desesperado.

Lanzó el libro contra el resto que habían tirados en el suelo. Al impactar, se escuchó un extraño ruido.

-¿Puede ser que la llave estuviera dentro de un libro?

Comenzó a abrir todos los libros, por donde se golpeo el libro que lanzó. Tras una corta búsqueda encontró un libro, para su sorpresa no contenía una llave, sino una ganzúa.  La cogió y se la guardó en el bolsillo.

-Bueno, mejor esto que nada, intentare abrirla con la ganzúa. No sé porque, creo que ya he utilizado una de estas antes- murmuró.

Antes que nada decidió ir a coger la vela, pues la zona de la puerta estaba poco alumbrada. Una vez en la puerta, comenzó a echar un vistazo a la ranura de la llave.

Vale, creo que ya se mas o menos como conseguir abrir la cerradura.

Dejó la pistola en el suelo, y la vela también, cerca suya para que alumbrara un poco, sin que le molestase. Sacó la ganzúa del bolsillo y empezó a probar de abrir la puerta. Pocos segundos después se escuchó, como se quitaba la cerradura.

-A sido más fácil de lo que parecía-dijo sorprendido.

Se guardó la ganzúa en el bolsillo, y cogió la pistola.

-Creo que es hora de salir de este maldito lugar.

Agarró el pomo de la puerta,  y lo giró, abriendo la puerta lentamente. Esta hizo un sonido chirriante, pues las bisagras estaban bastante oxidadas. Una vez fuera de la habitación, fue a dar a un extraño pasillo que no estaba muy iluminado. El pasillo era de forma horizontal, pues enfrente de la puerta había una pared y los únicos caminos a seguir era a la izquierda o derecha. En este largo pasillo no habían ventanas por las que pudiera entrar luz del exterior. Estaba levemente iluminado por unos candelabros de pared.

-Me pregunto donde debo estar. Este sitio no me da buenas vibraciones.

Se puso a examinar un poco el pasillo, a la izquierda se podía ver, que al fondo había otra puerta. Decidió empezar por allí, con suerte seria la salida. Mientras caminaba hacia la nueva puerta, podía ver que en las paredes habían algunos cuadros antiguos, junto a la puerta del fondo había una mesita con un jarrón.

Cuando llegó a la puerta, piso un extraño líquido que salía por debajo de esta, se agachó para ver que podía ser.

-¿Qué extraño, podría ser que se haya roto una tubería y haya una inundación al otro lado?

Palpo el líquido que no se distinguía su color y se escuchó un extraño gruñido.

-¿Qué habrá sido eso ruido? Este líquido no está frio, es cálido, además de estar un poco espeso.

El chico se levantó para poder ver mejor en una zona más iluminada que podía ser. El chico al verlo, se apoyó aterrorizado en la pared.

- No puede ser… e-es… s-sangre – dijo atemorizado, y añadió- esa persona ha muerto recién, estaba caliente la sangre. ¿Estará ahí el asesino?

El chico realizó un par de ejercicios de respiración para calmarse, seguido empuñó la pistola.

-Solo tengo una bala, si acierto será más que suficiente.

Una vez decidido, agarró el pomo y empujó. Para su sorpresa, la puerta costaba mucho abrirla, parece como si algo hubiera obstaculizando el poder abrirla. Con la puerta un poco abierta, y viendo que costaba mucho el abrirla,  el chico dio un paso atrás y le propinó una fuerte patada. Se escuchó como algo crujió, y la puerta se abrió, no del todo pero podía pasar. Seguido entro rápido apuntando con la pistola a izquierda y derecha, pues estaba nuevamente en otro pasillo con dos posibles caminos; por el camino de la izquierda, al fondo había una puerta, enfrente de la puerta que había abierto de una patada, había otra puerta, en esta se podía observar, un numero uno bastante grande, pintado en sangre. Y a la derecha había un camino que hacia forma de ele y desde ahí no se podía ver a donde llevaba.

Este pasillo sí que estaba bien iluminado, tenía mas candelabros de pared y se podía ver bien, el chico se dio cuenta que, efectivamente, era sangre lo que salía por debajo de la puerta, había un gran charco, y detrás de la puerta, yacía muerto el cuerpo de una joven. Se acercó al cadáver de la joven, vio que en una de sus manos tenía una jeringuilla rota, y la examinó a ver si podía saber cómo había podido morir.

-Como pensaba, tiene los mismos mordiscos y arañazos que el hombre de la habitación.

Después de examinar un poco la chica, se acercó a la puerta que tenía el número uno dibujado. Se dio cuenta que la cerradura era un tanto extraña y que sería muy difícil de abrir con la ganzúa. Así que decidió ir a la puerta que había visto que había al fondo de este nuevo pasillo. Este pasillo tampoco tenía ninguna ventana. Al llegar a la puerta, vio que estaba cerrada también.

- Es hora de sacar a nuestra amiga la ganzúa- dijo entre silbiditos.

Dejó la pistola en el suelo y se puso a abrir la puerta. Una fría sensación se percibía en el ambiente. Al rato sonó como conseguía abrir la puerta.

-¡Sí! Veamos que hay tras la puerta.

Cogió la pistola y se puso en pie, pero antes de agarrar el pomo, escucho un paso detrás suya seguido de un gruñido. Se volteó rápidamente para ver quién era. Al girarse vio como se le lanzaba encima una persona agarrándola de los hombros y abriendo la boca.

-¡SUELTAME MALDITO!

Del forcejeo lo tumbo en el suelo y le mordió en el hombro, el joven soltó un fuerte grito de dolor. Le propinó una fuerte patada a ese extraño hombre, tirándolo al suelo y alejándolo de él.
- Serás hijo de puta, estoy sangrando.

El hombre que estaba en el suelo comenzó a levantarse lentamente, de su boca caía sangre. Y comenzó a acercarse lentamente a él. El chico le apunto con la pistola.

-¡Si das una paso más dispararé!

El hombre hacia caso omiso a las palabras del joven. Pronto se dio cuenta que no era una persona normal, su cuerpo daba indicios que estaba muy desnutrido, su forma de caminar era extraña, y el color de la piel no era normal.

-No creo que pueda en otro forcejeo con este individuo, posee mucha fuerza.

Decidió ir por la puerta que acababa de abrir. Entró en la nueva habitación y la cerró rápidamente, dejando a ese ser fuera. El corazón del chico le latía muy fuerte  y rápido, estaba asustado y algo cansado. En la habitación tan solo había, enfrente suya una espada japonesa y a la derecha una mesa con una nota.  Se acercó a la mesa a leer que ponía en la nota. 
Esta decía “Cada uno de los jugadores comienza con una jeringuilla que contiene el antídoto del virus. En caso de entrar en contacto con el virus clavarse inmediatamente el antídoto lo más cercano al corazón.” En ese instante le vino a la cabeza, la jeringuilla que había dejado en su habitación, y la que tenía la chica en su mano.

-¿Esto significa que voy a morir? ¿Cómo se si he contraído el virus? No puede ser- dijo desesperado.

En ese instante, le vino a la mente el escrito en sangre que había en su habitación. “No salgas de la habitación,  recuerda coger lo del cajón”

- El mensaje no se refería a que podía matar al asesino con la pistola, sino que me suicidara con la bala que tenía…




Atrapado en una habitación y con una pistola en su mano ¿Qué es lo que le deparará a este joven?

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